LA CRUDA
Ayer fue día de Súper Tazón en todo el mundo. Así es, día de Super Tazón en muchos medios, y sí, también en Twitter (disculpen si se llegan a aburrir de tanto Twitter, pero me sirve un poco como excusa para entrarle a otros temas). Y como ayer fue día de Súper Tazón en Twitter, como siempre, hubo todo tipo de comentarios. Desde aquellos (como yo) que estuvieron hablando un rato de él, de lo que vendría, de los pronósticos y hasta de la música; hubo también aquellos que despotricaron del evento, que lo tacharon de chafa, que lo odiaron, aborrecieron y criticaron a más poder. ¿Pero es acaso que tanto odio es sincero?
A mi me da mucha risa cuando escucho a alguien 'atacar por atacar'. Hay de todo, desde aquellos que odian a bandas que se hicieron famosas, empresarios que son exitosos, actores o directores de cine que empiezan a lograr éxitos mayores, y demás ejemplos. A veces parece que odiar por odiar, es ya una moda. 'Es que me gustaba más cuando no eran conocidos', 'es que tienen mucho dinero', 'es que antes eran más reales'... A veces pareciera que muchos de esos comentarios están un tanto salpicados de envidia. ¡¿Envidia?! Sí, envidia, porque a veces parece que nos molesta que aquellos a quienes seguíamos o que tienen algo más que nosotros, no lo merecen y seguramente lo hicieron de manera chafa. ¿Proyección nuestra acaso?
Existen otros odios, como el del ejemplo del Súper Tazón. Si la gente habla mucho de eso, entonces es chafa o lo odio. Además, ¿por qué hablan de eso si yo pienso que es de lo peor? Bueno, aquí solemos pensar muchas veces que tenemos la verdad absoluta, y que aquellos que no comulguen con nosotros están en un error (gran error). O de plano, como sostengo en esta entrada, odiar también está de moda. Al fin, si voy en contra de lo que todos parecen estar comentando, es probable que sea más cool y llame más la atención. ¿Tienes argumentos para decir por qué está mal? Entonces compártelos y verás que habrá un debate sano...

Ahora en esta semana, donde yo me uniré a los cursis (con todo y mi blog hasta fin de semana en domingo), empieza a sonar con más fuerza el tema del famoso día de San Valentín. Y es que quizá junto a Navidad, San Valentín provoca todo tipo de comentarios. Desde aquellos que lo aman exacerbadamente, hasta aquellos otros que lo odian con toda su alma. Sí, también hay (y me incluyo), aquellos que lo tomamos como un día más, quizá como una excusa (de eso hablare el jueves). ¿Navidad y San Valentín? ¿No será que ambas fechas nos hacen chocar contra diversos sentimientos? ¿No será que preferimos evitar eso mismo?
Bien, San Valentín es en efecto una fecha que si bien no me atrevo a decir que nace con la mercadotecnia (pues tiene raíces católicas), sí estoy más seguro al afirmar que sin ésta no sería posible el alcance que tiene hoy en día. Hay canciones, tarjetas de regalo, peluches, globos, chocolates, películas, programas de televisión y demás, que se dedican exclusivamente a esta fecha en la que todos los que venden, quieren vender más. Sí, de eso no hay la menor duda, pero entonces volvamos al punto inicial de esta entrada: ¿Por qué odiarlo tanto?
Si no te gusta: ¡NO COMPRES! Si no te gusta: ¡NO CONSUMAS! Pero si hay gente a la que le gusta hacer tal o cual cosa: Déjalos ser... ¿O te hacen daño? Ya sé, es probable que estén gastando su dinero cuando bien podrían invertirlo en un plan a futuro, o donarlo a los damnificados por las lluvias de los últimos días en el DF... Ya sé, ¡pueden hacer mil y un cosas! Pero a ver, veamos algo. ¿Tu no te das uno que otro gusto? Vamos, aceptémoslo, tú también te das tus gustos, y sí, también 'desperdicias' ese dinero. Si a alguien le gusta hacerle un regalo a alguien por el 14 de febrero, ¿crees que se acabará el mundo?
Hace no mucho tiempo, yo llegué a pensar en muchas ocasiones que odiaba el día de San Valentín. Prometí jamás comprar nada, y prometí sobre todo, jamás caer en una 'trampa publicitaria'. ¡Malditos yankees capitalistas! Bueno, eso pensé en su momento. Pero un día de San Valentín en el que no andaba con ninguna persona, recuerdo muy bien haber visto un pequeño detalle, me acordé de un amigo al que había visto triste, y le regalé aquello que le hizo más amenos los siguientes días. ¿Hice mal? ¿Pequé? ¿Iré al infierno? ¡NO! Lo que ese día aprendí es que podríamos escapar un poco de ese discurso de odiar una fecha por el gasto, y quizá aprovechar todo ese mood para hacer algún pequeño presente.
Lo que me importa mucho es que podamos llegar a asimilar con mayor facilidad lo que sucede en nuestro día a día. Si no queremos llegar al extremo de amar algo por amarlo, tampoco lleguemos al extremo de odiarlo por odiarlo. No tiene nada de malo que los negocios que viven de ese tipo de cosas hagan negocio con ese tipo de días. Digo, no sé ustedes, pero prefiero a un florista que vive de eso a un narcotraficante que vive de matar gente (entre otras cosas). Finalmente es un negocio, y si la gente lo compra, ¡es muy su onda! Digo, al menos que se obligue a ese comprador a hacerlo.
Probablemente yo he tenido suerte con encontrarme con mujeres, que cuando me ha tocado compartir ese día con ellas, son de lo más accesibles con ese tipo de fechas. Vamos, nunca nadie me ha exigido que le compre un diamante para poder probar el amor que le tengo. Y es que finalmente así yo me salvo de caer en lo maligno de ese día, y ella también. Si se me antoja, y puedo costearlo, con gusto aprovecharé a darle algo si es que me nace.
En fin, por eso cuando leo o escucho que alguien se queja y despotrica por el mundo que odia equis o ye cosa, siempre me da risa porque de alguna manera se me hace un tanto infantil que ande gritando a los cuatro vientos que no le gusta. Si no te gusta, ¿no es mejor la indiferencia? ¿Que todos al hablar de ello te obligan a hacerlo? No, no lo creo...
Por eso a veces siento que odiar también es moda, porque aquél que va en contra de toda la corriente (muchos de ellos sin sentido y sin argumentos) quiere llamar la atención y sentirse especiales. Ahora que si tienes argumentos que rebatan lo que estoy comentando aquí, adelante, comencemos eso que provocan este tipo de medios: La comunicación. Nada mejor que poder platicar con sentido de estas cosas, porque quien sabe, igual y yo siempre he vivido en un engaño y en un grande error.
Dejemos las pasiones a un lado y reflexionemos que son esas, aún mostradas en tonterías como ésta que les explico, las que nos tienen tan atorados a casi ya 189 de país libre. No odiemos por moda, o es más, ya no odiemos... ¿Les late?