18/12/2011

Bastaba...

EL ÁRBOL BAOBAB

Aún recuerdo nuestros suspiros, mientras nos abrazábamos con fuerza, cerrando los ojos y abandonándonos en un mismo acto. Tu cara rojita, chapeada, con esa sonrisa cómplice que me enloquecía. Nuestras palabras, aleatorias, intentando inútilmente expresar con palabras lo que era evidente con nuestras almas.

Bastaba una mirada coqueta de tu parte para provocarme y enloquecerme. Bastaba un beso, una palabra o ese brillo en tus ojos. Bastaba, que por un instante, fuera tu cuerpo el que me llamara; fuera tu cuerpo el que me provocara.

Aún recuerdo nuestros besos, nuestras caricias y nuestra desesperación. Aún recuerdo los distintos sitios, las diversas situaciones y las no muy pocas aventuras. Aún recuerdo el calor, el ruido, el silencio, el jadeo...

Bastaba una mirada coqueta de tu parte para provocarme y enloquecerme. Bastaban tus manos, tus lunares, tu espalda y tu cadera; bastaban tus brazos y tus infinitos rincones; bastabas tú, para provocarme, y enloquecerme...

Imagen.- Cuando hablo por teléfono..., de Pachita Rex.

Enrique Figueroa Anaya

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