16/01/2012

10 vicios chilangos que me encabritan, pt6.

LA CRUDA

Ah, lunes de cruda semanal, lunes de encabritarse y de despotricarle al mundo las cosas que me tienen hasta la ch****** (ok, ustedes disculpen, pero era necesario jaja).

Pues el día de hoy les traigo una selección de esos vicios chilangos que tenemos que soportar los chilangos; vicios que a veces nos hacen preguntarnos, y con toda razón, ¿por qué demonios sigo viviendo aquí? Empecemos...


1.- Los franeleros... Sí, eso me recuerda a mi entrada de la semana pasada, y es que alguien me puede explicar, ¿por qué chingados seguimos mateniendo a esta prole? ¿Por qué tenemos que soportar que unos verdaderos huevones de muy dudosa procedencia se apoderen de las calles para cobrarnos por ellas? ¿Por qué? En fin, esperemos que poco a poco esta verdadera lacra social se termine, y mejor se ponga a trabajar en lugar de mover laa mentadita franelita.

2.- El asfalto chilango... Irónico. Baches, tornillos, coladeras destapadas y demás linduras forman parte de este asfalto chilango que enloquece a los automovilistas que sobre de él transitamos. Apenas la semana pasada a una llanta en buen estado le encontré clavado un tornillo. ¿Es que acaso tendremos que ir de puntitas sobre las calles vigilando no encontrarnos con todas estas cosas que nos echan a perder nuestros neumáticos? Ay Dios mío...

3.- ¡Todas las obras al mismo tiempo! Venía bajando de Santa Fe por Las Águilas, para de ahí, tomar una desviación por Rómulo O'Farril. ¿De verdad tiene tanta p**a importancia el estar trabajando en una p***he banqueta? Ah (respiro profundo y pido perdón por mi alemán)! Si ya de por sí el chilango tiene que padecer las obras públicas, que al final hasta se terminan haciendo con las patas, ¿no sería mejor irlas aguantando en lugar de desquiciarnos? Ah, claro, ¡y háganlas bien de una p**a vez! Digo, si ya andan con su desmadrito, ¡mínimo que valga la p***he pena!

4.- Amabilidad al volante. Me cae que los chilangos merecemos un monumentote así grandotote igualito al de la Estela de Luz por sobrevivir a la ciudad. Este punto la neta si no tiene perdón de Dios. A ver chilangos queridos, si todos tenemos que padecer el tráfico, las manifestaciones, las obras y demás linduras, ¿no sería más fácil comportarnos civilizadamente en el tráfico? Ya saben, ser amables al volante y no andar manejando como auténticos salvajes... Bueno, si se puede, si no pues ya ni modo.

5.- ¡Todos somos vacas! Dedicado a todos los que nos hemos subido a un pesero, de esos que luego se estrellan o se voltean, sí, de esas auténticas máquinas de alta velocidad. ¡Si no traen vacas chingao! Bueno, segurito estos individuos al volante olvidan ese detalle y sacan una y mil frustraciones que traen encima, acelerando sus carcachotas que cuando pueden se imaginan como verdaderos autos de Fórmula Uno. Ilusos ellos; pobrecitos nosotros. Muuu...

6.- Olores... Estimado chilango, si yo le preguntara a qué huele la ciudad de México, ¿qué me contestaría? Es cierto, la ciudad de México huele a lo que probablemente otras ciudades grandes del país huelen también, ¿pero no es algo que podríamos ir evitando? En nuestras propias manos está el tema de la basura, por ejemplo... La ciudad de México está lleno de olores característicos. Desde el taquero de maciza que en lugar de levantar todo de manera limpia prefiere desaparecerlo con una cubetada de agua sucia, hasta los drenajes tapados que al llover levantan todo tipo de linduras. Ah, ¡qué ricos olores!

7.- Limpia parabrisas. ¿Cuántas veces tengo que decirles que no quiero que me limpien el parabrisas? Yo entiendo, esta gente busca unas monedas, ¿pero no sería mejor irse buscando una calle y quizá proponer lavar los autos? Hay veces en las que he agradecido el servicio de estos individuos, pero, la gran mayoría pareciera una misión imposible el evitar que te ataquen con su trapito. Y si te atacan aún cuando les adviertes que la neta del planeta no traes ni un peso para ellos, y aún así te lo limpian, se enojan cuando les corroboras que no traías nada. ¿O qué no entienden?

8.- Propaganda política. Ahora en lugar de contar cuántos coches rojos ven los niños en la calle mientras uno los lleva a su destino, el nuevo juego será, ¿cuántas veces viste la carota de Mancera mientras manejabas? Y apenas empezamos... Dios nos libre de las carotas de estos politiquillos de quinta que compiten por nuestro voto.

9.- ¿Señalizaciones? ¿Esas como para qué? Todo tipo de señalización en esta ciudad pareciera que está de mero adorno. A los peatones no les importan los cruces, los semáforos, los puentes ni demás linduras que se colocaron para "advertirles" ciertas reglas que "deberían" cumplir. A los automovilistas igual. ¿Cruces prohibidos, carril exclusivo del Metrobus, velocidad máxima? Ah, y lo peor de todo, a quienes pusieron las señalizaciones tampoco les importan. ¿O es que acaso no han visto señalizaciones ridículas que no llevan a ninguna parte?

10.- Ventajoso, ventajoso. Aquí el más chingón gana. El que se mete en la fila sin respetar a los de atrás, el que te rebasa del lado derecho pegando su lámina a la tuya, el que se pone de altanero y demás. Aquí el más chingón, y el que la tenga más larga, es el mandón. ¡Viva México! Me cae que sí...

En fin... ¿Cuáles dirían ustedes que son los vicios chilangos que más les encabritan?

Enrique Figueroa Anaya

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