08/01/2012

Urgencia.

EL ÁRBOL BAOBAB

¿Por qué tanta urgencia? Por más que lo pensaba y pensaba, no me quedaba claro... ¿Por qué tanta urgencia?


Hacía tiempo que te había ido a buscar. Necesitaba verte, abrazarte, sentirte... Imaginé que me corresponderías, sin embargo, ese día actuaste diferente. ¿Qué había cambiado? Todo estaba normal hasta donde lo recordaba. No había habido discusión fuerte, ni mucho menos alguna "escenita"; según yo todo se había llevado de la manera más normal últimamente.

Recuerdo bien que me sonreíste como siempre, sin embargo, aquella vez me preguntaste extrañado qué me pasaba. Por un largo rato guardé silencio, intentando que fueras tú quien se contestara; logré únicamente una mirada en la que me volvías a cuestionar.

Con los días veía emoción en tu cara. Me gustaba. Pero también en esos días hubo miedo, incertidumbre y tristeza en la mía. No lo notaste y me cansé de demostrarlo.

Ese último día te abracé fuerte. Sabía de alguna u otra manera que sería la última vez que te vería. Seguiste sin notar mi tristeza, a pesar de que ese día ya no puse ninguna resistencia para que la percibieras. Me diste un último beso y te fuiste. Corriste, con tanta prisa que hasta parecía lo hacías con urgencia; una urgencia que nunca entendí y que nunca quise comprender.

¿Por qué tanta urgencia? Por más que lo pensaba y pensaba, no me quedaba claro... ¿Por qué tanta urgencia?

Imagen.- Estelas, de G. Emmanuel Hernández.

Enrique Figueroa Anaya

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Twitter Delicious Facebook Digg Stumbleupon Favorites More

 
Powered by Blogger | Printable Coupons